¿Sistema de salud para mascotas? Su descuido también es maltrato

La iniciativa parlamentaria de crear en Colombia un sistema de atención médica para mascotas de familias vulnerables demuestra que su protección es valorada en América Latina, al menos en las leyes.

Argentina y México son los lugares del mundo con más densidad de mascotas. Allí, más del 80% de los hogares tienen al menos un perro o un gato. Cada vez son más los hogares que deciden compartir sus vidas con una mascota y convertirlas en parte esencial de la familia. La oferta de servicios para mascotas es muy amplia: desde clínicas especializadas hasta spas, gimnasios, guarderías, adiestramiento, seguros, diversión, descanso y servicios funerarios.

Pero América Latina también es un continente con países en los que aún el toreo, el rodeo o las peleas de gallos son reivindicados como parte de la «identidad cultural”. Prácticas que no han impedido la modernización de las leyes que le han reconocido a los animales el carácter de «seres sintientes”.

La iniciativa de crear un sistema de salud para animales caseros, similar al sistema de atención médica para personas de bajos recursos en Colombia, hasta ahora única en América Latina, «busca garantizar la atención veterinaria de los animales en familias que no pueden pagar los costos de una consulta, los medicamentos o una terapia para sus acompañantes animales”, dice a DW Luis Martínez, del Instituto Distrital de Protección Animal de Bogotá, y agrega, que «con la atención profesional de las enfermedades de los animales también se protege a las familias de potenciales zoonosis”. Y concluye que «la falta de recursos de familias vulnerables lleva al descuido de los animales, y el descuido es también otra forma de maltrato”.

No llevar el gato al veterinario también es maltrato

El maltrato de los animales, sea por desatención o violencia, es penalizado en todos los países de América Latina. Se ha llegado al caso de que en Costa Rica, en agosto de 2019, un perro asistió a una audiencia, en calidad de víctima de maltrato por parte de su antigua dueña. Y aunque el juez Mario Rodríguez Villegas dejó a la acusada en libertad «por falta de pruebas”, explicó que «el hecho sienta un precedente, pues es una oportunidad para que la gente se dé cuenta que los animales tienen derechos, merecen protección y atención sanitaria y no deben ser agredidos ni lesionados”, como reseñó el diario La Vanguardia.

América Latina es una de las regiones más comprometidas con la regulación legislativa del maltrato animal. En septiembre de 2017, Panamá fue el último país en asumir su compromiso con el cuidado legal de mascotas y animales víctimas de violencia.

El referente para América Latina ha sido Estados Unidos, pero países como Argentina, Uruguay, México y Colombia han sido pioneros en la penalización del maltrato animal. Desde 2015, en este último se imponen multas por crueldad o violencia contra los animales que pueden llegar hasta 60 salarios mínimos mensuales. Y las penas de prisión oscilan entre los 12 y 36 meses.

América Latina en la era de «la familia multiespecies»

La propuesta legislativa del representante a la Cámara León Fredy Muñoz, del Partido Verde, parte del reconocimiento de que «las familias de hoy también se componen de miembros animales sintientes”. Muñoz considera que esta realidad «hay que valorarla en la ley”, lo que, según él, «ayudará a fortalecer la tenencia responsable de mascotas”. El político verde explica en El Espectador, lo que lo ha movido a adelantar esta iniciativa parlamentaria: «Lo que pasa con los animales es lo que pasa muchas veces con los seres humanos: cuando nos hacemos viejitos parece que ya no servimos. Lo que buscamos es que no se abandone a los animales”.

El proyecto, llamado SISPET y radicado en el Congreso, garantizaría la protección integral de los animales, reconociendo a las «familias multiespecies”, un término surgido de la realidad de muchas personas, para las que el gato, el perro o un papagayo se han convertido en «miembros de la familia”. Según la agencia de estadísticas de Colombia (DANE), en 2018 el 60% de las familias colombianas convivían con una mascota.

Con SISPET, se busca también levantar un censo de mascotas, criaderos, centros de tenencia temporal y vendedores, fundaciones, veterinarias, entre otros. Esto se deberá hacer en un plazo de seis meses, a la fecha de promulgación de la ley, tiempo en el que los dueños de animales también tendrán que registrarlos a nivel nacional para recibir una identificación. La iniciativa parlamentaria prevé un impuesto a las importaciones de comida para animales domésticos, para financiar la atención veterinaria, y la creación de una estampilla para el fomento de salud animal.

En Argentina, por ejemplo, se le concedió en 2016 el status jurídico de «persona no humana” a la orangutana «Sandra”, por lo que pudo ser sacada de un zoológico de Buenos Aires a un bosque en Brasil. Ya desde 1954, en Argentina el maltrato animal es castigado con prisión. «En Latinoamérica se sigue empero luchando porque se ponga en práctica el reconocimiento de los derechos legales de los animales con leyes que reconocen su ‘capacidad de sentir’ y los derechos que de ahí se desprenden”, dice a DW la ONG mexicana Igualdad Animal.

En Cuba, apenas desde este 2021 existe una Ley de Bienestar Animal, pero que autoriza los sacrificios en cultos religiosos y las peleas de gallos en los «clubes gallísticos» del estatal Grupo Empresarial de Flora y Fauna.

(er) dw

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